Categoría: Ciudad

Glosario borroso sobre ciudad

Ciudad (última modif. ) Por Adolfo Estalella

[Publicado originalmente por Alberto Corsín Jiménez en Prototyping]
Parece que hemos entrado en un ciclo de toma de posición (cuando no de toma de posesión) respecto del cual hay que manifestar lo que pensamos sobre esto y lo otro, con voz única y unilateral, en todos los órdenes de la vida: sobre cultura y sobre ciudad, sobre soberanía y autonomía, sobre hegemonía y razón popular, sobre lo instituido y lo instituyente, en fin, sobre tantas cosas que a uno, francamente, le cuesta hilar fino y no verlo todo borroso.

Por eso he considerado que a lo mejor ha llegado el momento para, no tanto tomar, como abrir una posición, una posición borrosa. Por ejemplo, esbozar un glosario borroso sobre ciudad. Un glosario borroso con el que pellizcarme cada vez que alguno intenta embelesarme con su toma de posesión. ¿Por qué sobre ciudad? Porque sigue siendo, muy a mi pesar y por mucho que lo intento, cosa sobre la que se me mezclan y emborronan muchas cosas y muchas voces.

El glosario recorre algunas de esas voces que hoy oímos sobre ciudad. Unas se oyen más que otras, y desde luego no están todas. Son voces, también, que reverberan, que se superponen y confunde unas con otras. Conviene, sin embargo, tenerlas todas presentes.

1. La ciudad es algo que nos pasa, es decir, algo que nos atraviesa, que nos sobrevuela, una corriente que nos lleva. Somos sujetos pasivos de ella: proceso histórico, macroeconomía, geopolítica del miedo.

Así, nos dicen, la ciudad es un lugar que ocupamos de camino a otro sitio: al progreso, a la modernidad, al desarrollo; también al abismo, a la violencia, a la desesperación y la desesperanza.

¿Cómo nos lleva la ciudad a esos sitios? Generalmente en un tobogán evolucionista, por el que han pasado desde la lucha de clases a la destrucción creativa, así como las más diversas dialécticas higienistas, pedagógicas e iluminadas. Hoy nos hablan de acumulación por desposesión o de aceleramiento antropocénico. Los más felices – históricamente también, los más peligrosos – nos hablan de ciudades marcas y ciudades creativas.

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